HAMBRE O ANSIEDAD? Como combatir la "alimentación emocional".

Los antojos y la tentación por comida poco saludable no solo surgen por una cuestión fisiológica, sino también por una sensación mental. Les muestro algunos tips para evitar ser víctima del apetito emocional.

 

Controlar la ansiedad es clave para llevar una vida saludable.

Muchas veces por el apremio del tiempo y el exceso de tareas en la agenda laboral o estudiantil, el momento para alimentarse queda al margen de la actividad diaria. Y llegar más tarde desesperado a la hora de comer no es recomendable. Allí se producen los atracones y el cuerpo tiende a consumir en forma compulsiva. Pero en ocasiones, el hambre no es consecuencia de alteraciones en los horarios, ya que además de ser una sensación fisiológica, también es mental. La ansiedad entra en juego en situaciones de estrés, tristeza o aburrimiento, en las que se puede caer en la tentación de llevarse algo a la boca, aunque solo hayan pasado un par de horas desde la última comida.

En cualquiera de estos casos de alimentación emocional, recomiendo las colaciones saludables entre las comidas. No sólo para disminuir el hambre, sino para acelerar el metabolismo y no permanecer tantas horas sin ingerir alimentos. Calmar el apetito es el primer paso para provocar los beneficios que el cuerpo necesita. Pensar en la comida como el combustible energético del cuerpo es darle prioridad a la calidad antes que a la cantidad. El secreto no solo está en la comida, si no en el esfuerzo, la voluntad, la constancia y en la interpretación de lo que significa realmente la comida en la vida de cada uno.

Consejos a seguir cuando se presenta la ansiedad alimentaria:

Los atracones conllevan a comer cualquier tipo de alimentos con tal de saciar el hambre

El primer paso es diferenciar el hambre real del hambre emocional. Para ello sugiero registrar los momentos de debilidad: Se puede llevar una agenda donde anotar cuándo surge la ansiedad y la necesidad de comer por hambre emocional. Saberlo te hará ser más consciente del problema y te ayudará a controlarlo.

Luego, incorporar a la rutina diferentes hábitos.

1- Realizar actividad física: caminar, andar en bicicleta, correr o sumar cualquier ejercicio que ayude a desarrollar masa muscular.

2- Tomarse un momento de pausa, de meditación y respiración profunda, realizando entre 15 y 20 repeticiones de respiración abdominal.

3- No saltear las comidas y tratar de que sean al menos 6 por día. Cuanto más breves sean los episodios sin comer, más facilidad tendrás para comer con consciencia, comer siempre de manera lenta y pausada.

4- Limitar la ingesta de café o yerba mate, ya que contienen cafeína. En su lugar, las opciones adecuadas son yerba mate con hierbas o café descafeinado. Otras variantes de reemplazar son la malta o realizar infusiones con hierbas como valeriana, tilo o melisa sin endulzar.

 

El hambre puede generar cambios en hábitos de una persona

¿Qué alimentos son convenientes cuando se presenta la ansiedad? Los alimentos ricos en un aminoácido llamado triptófano, el cual se transforma en serotonina, un neurotransmisor cerebral relacionado con el buen ánimo y el control del apetito. El triptófano se encuentra en las carnes, pescados, huevos, lácteos, soja, frutos secos, banana, ananá y palta.

Otra opción son aquellos que son fuentes de vitamina B6, el tipo de nutriente que participa en la síntesis de serotonina a partir de triptófano y que abunda en germen de trigo, nueces, higos secos, cereales integrales, legumbres, acelga y espinacas. Y por supuesto, las frutas y vegetales, y las preparaciones a partir de ellas. Cuando se cocinan los vegetales, se debe hacer por poco tiempo, procurando que queden crocantes. Las frutas y verduras son recomendables para emplear como colaciones entre las comidas.

 

Algunas maneras de saciar la ansiedad

– Tomar una taza de sopa casera de vegetales sin fideos o caldo comercial dietético.

– Tostar los panes para dar mayor trabajo digestivo.

– Incorporar alimentos crocantes, que requieran masticación: barra de cereal, tostadas de arroz, chips de manzana o remolacha; ciruelas, damascos y arándanos desecados.

– Tener en la heladera gelatina light para poder comer en cantidad sin que signifique un aporte calórico significativo.

– Preparar un vaso de licuado grande con hielo, una porción de fruta entera con cáscara y endulzada con edulcorante artificial.

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